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Oración a la Virgen
Señora y Madre nuestra del Rosario, Reina de los
ángeles: Tú, que en este Pueblo de Bullas, manifiestas tu clemencia a
todos los que solicitan tu amparo, escucha la oración que con filial
confianza te dirigimos.
Madre de misericordia, te consagramos todo nuestro ser y todo nuestro
amor; te ofrecemos nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras
enfermedades y nuestros dolores.
Santa María, Madre del Amor hermoso, bajo tu protección ponemos a
nuestras familias para que participen de la paz de tu Hijo.
Esperanza nuestra, míranos con compasión; enséñanos a cumplir la
voluntad de tu Hijo; Ayúdanos a volver a Jesús mediante la confesión de
nuestros pecados en el sacramento de la penitencia, y concédenos un amor
muy grande a los sacramentos.
Reina del mundo, alcánzanos la gracia de ser fieles a nuestra vocación
cristiana, convirtiendo nuestro trabajo y nuestros deberes en camino de
santidad.
Madre santísima, protege a la Iglesia, al Romano Pontífice, a los
obispos, a los sacerdotes y al pueblo fiel, para que lleven a todos los
ambientes del mundo la fuerza salvadora del Evangelio de tu Hijo
Jesucristo, Señor nuestro, que con Dios Padre y el Espíritu Santo vive y
reina por los siglos de los siglos. Amén.
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Oración a nuestro Niño Jesús
Dios hecho niño busca corazones para habitar
Nuestros corazones están ya habitados;
estamos llenos de preocupaciones,
tenemos muchos planes hechos,
no tenemos tiempo para nada, para nadie.
Nuestros corazones están muy habitados.
Dios busca corazones para hacerlos nuevos,
A lo mejor, Dios se ha equivocado de sitio,
El hombre de hoy ya lo tiene todo,
el hombre de hoy no se preocupa de Dios,
el hombre de hoy se siente bien como está.
Repensad un momento vuestra actitud.
No rechacéis a Dios
Dejad un sitio en vuestro corazón para Él.
Si, El os dará un corazón nuevo,
que os hará gustar cosas que ni sospecháis.
¿Quien eres Tú, Dios, que buscar nuestro corazón
y pides tu morada en él?
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